De emprendedora a empresaria

De emprendedora a empresaria

Emprendedora y empresaria suele ocuparse como sinónimo, sin embargo, un emprendimiento precede a la empresa.

En México 19% de las mujeres son emprendedoras, mientras que el 7% son empresarias, pero profundicemos más en las características que definen cada perfil.

¿Eres emprendedora?

Las personas emprendedoras son aquellas que tienen la capacidad de crear un negocio o proyecto a partir de una necesidad, sin embargo, en América Latina muchas veces el emprendimiento surge como una solución al desempleo o a las deficientes condiciones laborales. 

En un 29% de los casos las mexicanas deciden emprender porque desean tener un negocio propio que beneficie su autonomía e independencia económica; además es común escuchar que cuestionan lo establecido, es decir, las formas de trabajo de un sistema de producción creado por el género masculino que les niega oportunidades y no ha buscado la equidad, innovar y adaptarse a esta realidad tan cambiante.

Es importante recalcar que no existe un perfil único de emprendedora pero hay ciertas características comunes que diversos estudios han detectado: persona creativa, persistente, innovadora, flexible, dinámica, capaz de asumir riesgos y soluciones que en muchos casos, no sólo responden a un beneficio propio sino social, hecho que ha sido recalcado por varias investigaciones, que insisten sobre la importancia de apoyar los proyectos liderados por mujeres, porque estos significan desarrollo social, económico y, en muchos casos, sustentable.

La deseabilidad, viabilidad e intencionalidad, son factores importantes para convertirnos en emprendedoras, ya que no sólo importan las ganas que tengamos de hacer realidad una idea sino que el poder ejecutarla conlleva estudios para poder actuar con conocimiento y elaborar estrategias en el ámbito legal, de negocio, financiamiento, marketing, entre otras.

Al asumir esta autonomía y responsabilidad al emprender, se construye el camino para llegar a conformar una empresa, sin embargo, uno de los principales problemas para dar el paso a ser empresarias es la falta de recursos económicos y el poco acceso a financiamientos, lo que afecta niveles de rendimiento, mantenimiento y crecimiento del negocio, provocando que no sobreviva dentro del mercado.

¿En qué momento nos convertimos en empresarias?

Logramos nombrar empresa a un emprendimiento cuando en el mercado ésta tiene un valor y es rentable, se estandarizan los procesos de producción, y es capaz de generar los recursos para obtener resultados, evolucionar y transformarse, siempre con el objetivo de crecer.

Una de las principales características de una empresaria es que todo el tiempo está en procesos creativos (individuales y grupales) para un mercado tan cambiante, por lo que la innovación empresarial es un factor fundamental porque significa que a partir de la experiencia adquirida durante el proceso de emprendimiento y el entorno, mejora los modelos de organización, producción, distribución y presentación del producto/ servicio para seguir garantizando su  calidad.

Asimismo, las empresarias tienen claro el rediseño de puestos de trabajo con el fin de una mejora continua y  brindar capacitaciones constantes porque saben que las personas que trabajan en la empresa son lo más importante para continuar con la labor y cumplir con las exigencias del mercado.

Este trabajo también se  ejecuta con el fortalecimiento y creación de redes y alianzas laborales. Es característico que las empresarias tengan una gran disposición a participar con otras mujeres en proyectos de interés común, logrando resultados a corto plazo, así lo asegura la investigación realizada por el Instituto Nacional de las Mujeres “La empresa y las empresarias”.

¡Necesitamos más empresarias!

Pese a que México es uno de los cuatro países latinoamericanos donde la participación de las emprendedoras es más alta que la de los hombres (GEM, 2016/17), aún existe un largo camino para fortalecer el proceso de crecimiento, desarrollo y transformación de una emprendedora a empresaria, ya que muchos de los emprendimientos surgen a partir de una necesidad económica por la desigualdad laboral y salarial (un claro ejemplo es la diferencia del 16% entre los salarios de los hombres y mujeres), lo que significa que muchas ingresen al sector no estructurado de la economía.

Sin embargo, poco a poco las mexicanas consideran como oportunidad de carrera el emprendimiento, y  tienen expectativas de trabajo y de niveles de innovación (GEM 2015), factor identificado por diversas fundaciones, bancos e inversionistas, y que ha generado la apertura de procesos de financiamiento para los proyectos de mujeres.

En México las pequeñas y medianas empresas dirigidas por mujeres proporcionan un 37% del Producto Interno Bruto (PIB); y estudios realizados como el de Cherie Blair Foundation, sobre Value for Women (VFW), afirman que de lograr una paridad de género en la actividad económica, el PIB del país aumentará un 43% en 2025 (USD810 mil millones).

Además, el desarrollo es en diferentes ámbitos, ya que estudios han demostrado que las empresarias destinan más del 70% de sus ganancias a la comunidad y a su familia (educación, vestimenta, comida) y generan trabajos en condiciones laborales diferentes a la mayoría de las instituciones y empresas que carecen de perspectiva de género y funcionan bajo miradas de explotación laboral.

Estas formas diferentes de trabajar han sido claves para la creación de espacios por y para mujeres para capacitar, compartir conocimiento y generar redes y alianzas laborales entre emprendedoras y empresarias con el fin de favorecer la construcción y consolidación de otras formas de hacer economía que incluyen diversidad y un propósito de crecimiento individual y social.

1 Comment

  • AffiliateLabz, 15 febrero, 2020 @ 9:03 pm Reply

    Great content! Super high-quality! Keep it up! 🙂

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